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martes, 10 de abril de 2012

Para vender, comienza pensando bien

Piensa bien. Es lo que les indico a mis alumnos que es la base de pensamiento de la que deben partir para vender. Da igual si es como dependiente de comercio, como agente comercial, como vendedor técnico o para la vida en general.

¿Qué es pensar bien? Es creer en que nuestra función como vendedores es ayudar al cliente a tomar una buena decisión de compra. Es creer que éste, el comprador, es un ser humano que merece todo nuestro respeto y consideración. Es creer firmemente que puede confiar en nosotros.

Lo que no digamos con nuestro lenguaje verbal lo diremos con el no verbal. Y la única forma de controlar los mensajes del lenguaje no verbal es creyendo firme y sinceramente lo que pensamos. Porque no olvidemos que vendemos por confianza o no vendemos.

No pienses mal, y no transmitirás mal. Respeta a tu cliente, no pienses en engañarlo, sino en  orientarlo para que invierta bien su dinero. A tu pensamiento lo seguirán tus palabras y hechos, y no solo volverá a comprarte, sino que además te traerá a otros clientes. No importa cuántos lo hagan, ni cuantos merezcan tu respeto o consideración, ni si alguien lo valorará o no: Simplemente piensa bien y sigue haciéndolo.

Si por el contrario sólo te importa venderle cualquier cosa aunque no la necesite, si lo consideras un imbécil o una mierda, si piensas en engañarlo... A tus pensamientos los seguirán tus actos. Unas veces se dará cuenta antes, y otras después. Pero se dará cuenta. Y perderás, como poco, un cliente.

¿Sabes cuánto cuesta hacer un cliente nuevo? Mucho más que el que uno que ya tienes vuelva a comprar. Y no hablemos que éste te refiera a otro.

Como el trueno sigue al rayo, así tus hechos siguen a tu pensamiento. Piensa bien y obrarás bien. Y así tendrás y retendrás.

Buenas ventas.

lunes, 30 de mayo de 2011

Fortaleza y debilidad

La fortaleza y la debilidad están dentro. Fuera sólo hay amenazas y oportunidades.

Si eres fuerte no habrá amenaza que te detenga; si eres débil serás incapaz de ver, mucho menos de aprovechar, las oportunidades, aunque las tengas a un palmo de ti. Debilidad y fortaleza son dos caras de la misma naturaleza humana.

Fortaleza es resistencia, humildad, persistencia, ilusión, aprendizaje. Fortaleza es crear tus propias ilusiones sin esperar a que otros te las creen. Es no dejarse arrastrar sin control por los sentimientos y las emociones. Es caer y levantarse, forjando a diario tu camino, tus sueños.

Fortaleza es crecerse ante la adversidad, es no dejar que el desánimo te abata; es soltar los lastres del pasado, desaprender lo que no sirve y además te machaca; es aprender lo necesario y saber soportar con estoicismo los dolores de la vida.

Fortaleza es conocerse, asumir las propias debilidades y hacer lo posible por mejorarlas; es revolverse  contra el mundo cuando todo parece perdido, luchando hasta el último aliento, disfrutando de las pocas treguas que da la vida.

Fortaleza es no sentir culpa porque no hayas hecho nada para sentirla. Fortaleza es vivir libre de miedos innecesarios.

La debilidad es lo contrario de todo lo anterior.

Casi todos (dejo a un lado los enfermos de patologías incapacitantes en este sentido) podemos ser fuertes. Todos podemos ser débiles, y de hecho muchos lo somos. Cada uno elegimos a diario cómo somos, con nuestros pensamientos, palabras y obras. Como cada uno determinamos cómo queremos y afrontaremos nuestro presente y futuro. Sin embargo conozco a muchos más débiles que dicen ser fuertes, que a fuertes de verdad: Demasiada fuerza sólo en la apariencia. Demasiados miedos. Demasiadas personas buscando fuera lo que no tienen dentro.

El camino a la fortaleza pasa necesariamente por el esfuerzo contemplativo, por la toma de conciencia, a través de las sensaciones del propio cuerpo, de lo que somos realmente, aqui y ahora; de nuestra realidad vivida y sentida: Nuestro Sitio

Podemos perder nuestras posesiones, a nuestros seres queridos... podemos perderlo todo en menos de lo que dura un parpadeo. Pero lo que no podemos perder, lo que nadie nos puede dar ni quitar - al menos mientras nos mantengamos conscientes -, es nuestro espacio interior, la conciencia de lo que somos, Nuestro Sitio. Lo único que de verdad es nuestro.

En resumen: Lo que no tengas dentro, no lo tendrás fuera.Ahora tú eliges.