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domingo, 30 de diciembre de 2012

24 ganancias y pérdidas por dejar de fumar: Un año sin tabaco.

El tabaco ha sido mi gran dependencia personal. Fumé durante 16 años, en torno a un paquete diario. Intenté dejarlo en dos ocasiones, pero quedó en nada. La tercera fue la vencida. Hasta hoy.

Acudí a dos sesiones de acupuntura para dejar el tabaco, un tanto a regañadientes - me las habían regalado, y no era plan hacer el feo -. Además, sentía tanta curiosidad como escepticismo. ¿Funcionaría aquello?

Realmente no puedo decirte si la acupuntura influyó directa o indirectamente. No tengo ni idea. Lo cierto es que la primera semana la pasé bien. De esas que ves como la tormenta se cierne a lo lejos: La jodida segunda semana. Pero no pasó nada. Ni después. Simplemente no tenía ganas de fumar. Y lo reforzaba y refuerzo con el pensamiento, que acabé automatizando, de 

"¿Qué he ganado y qué he perdido? ¿Merece la pena volver a fumar? " 

Este es el balance del primer año:


GANANCIAS:
  1. Respiración, en volumen y frecuencia, en niveles saludables.
  2. Presión arterial normal.
  3. Ritmo cardíaco normal.
  4. Resistencia física.
  5. Sexo.
  6. Gusto y olfato.
  7. Iniciativa.
  8. Autoestima.
  9. Voluntad y disciplina.
  10. Ahorro. Una pasta, así lo tonto, tonto. 
  11. Salud a largo plazo.

PÉRDIDAS:


  1. Peste a tabaco retestinado en la ropa y en los muebles.
  2. Ceniza en el coche, el escritorio y el teclado. 
  3. Aliento a cenicero sucio. 
  4. Amarilleamiento progresivo de las paredes. 
  5. Quemaduras en la ropa. 
  6. Carraspera. 
  7. Toses, estornudos y escupitajos. 
  8. Ruidos pulmonares.
  9. Ennegrecimiento de los dientes. 
  10. Papeletas para el accidente cardio o cerebrovascular, un puñado de cánceres así como otro montón de enfermedades con nombres feos y variados como el enfisema o la EPOC, la  enfermedad pulmonar obstructiva crónica. 
  11. Nervios por el deseo irrefrenable de fumar en, por ejemplo, reuniones de trabajo. 
  12. Ansiedad porque quedan tres cigarros, son las doce de la noche y no hay nada abierto. ¿Qué fumaré luego y mañana?... Esos viajes nocturnos en busca de tabaco.
  13. Agobios por pensar que me estoy envenenando como un gilipollas y que o lo dejo mañana o un día verás el susto que me voy a llevar. Pero eso, mañana. 

La cuenta me sigue saliendo muy clara. Hoy paso. Y mañana también.